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Mostrando entradas de octubre, 2006

Ahora Que Los Muertos Caminan

Ahora que los muertos caminan las cosas no son lo que parecen, no podemos ver lo que existe, y vemos lo que no lo hace… Todos estos largos años he vivido una compleja mentira, pues de tu boca jamás salió algo que fuera verdad… De repente me doy cuenta de que ahora no sé nada, y estoy pensando, triste, que quizás nunca lo supe… El misterio silencioso que te envolvía cual niebla, sólo era una transparente fachada, que trataba de ocultar algo… Cielo e infierno, Hades y Zeus, blanco y negro, todo eso eres tú… Átomos contradichos forman tu corazón frío, tu alma; una nube, y tu cuerpo; una sombra… ¿Acaso alguna vez exististe? Esta pregunta me turbia, y me deja dormir en ligero sueño colmado de pesadillas… Mientras, te veo de nuevo, caminando fuera de tu tumba, pues dejamos de ser algo ahora que los muertos caminan…

El dolor de una amiga

Oscura sombra se ve en tu mirar, de una preocupación turbia y amarga, ven, acércate y no me des la espalda, háblame, amiga, y cuéntame sin más. ¿Silencio? Pues déjame adivinar… El chico al que amabas se fue por banda, con una fulana de tres a la cuarta, no mientas, no me puedo equivocar. No llores, no se merece tus lágrimas, el no es más que otro ignorante en la lista, que no sabe ver lo mucho que vales. No te hundas cual desesperada ánima, y danos de tu alegría una pista, el tiempo curará todos tus males. Para Tugba, una chica a la que le han roto el corazón, y no se lo merecía…  Sé fuerte amiga, ya verás como el tiempo curará tus heridas! Te queremos mucho, niña!!!  Y no llores más, que si hay alguien que se merece ser feliz eres tú!

A mi abuela

Mira en sus dulces ojos cómo se aprecia la felicidad, su familia es su antojo, y el su alma; libertad. Su dicho es: “al amor siempre lealtad.” ¡Ay, abuelita mía! No te imaginas cuánto te quiero. De envidia el sol te espía. Derrites hasta el hierro. Mujer valiente, conquistaste el cielo.

Amor

Luz de mis ojos, ven aquí a mi lado, posa tu cabeza en mi pecho, amor, y respira tranquilo, relajado. Siente cómo en ti penetra el calor del cariño tantas veces soñado. Disfruta de su agradable sabor. Que nunca se apodere de ti el miedo, y que en tu alma se queden mis “te quiero”.