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Mostrando entradas de octubre, 2005

Despedida en la sombra

Mi corazón se rompe y el alma se me parte cuando veo que sufres, y no puedo evitar sentirme mal cuando te encuentro llorando por las esquinas, y todo por su amor... ¿Es que no lo ves? Ella no te hace ningún caso, te utiliza solo cuando quiere, y luego te restriega tus fracasos. Abre los ojos… y mírame.  ¿Qué soy yo para ti? Me estoy consumiendo en mi misma como una vela encendida. Siempre sufriendo por ti y tú aún sin darte cuenta. No puedo seguir así… y esta es mi despedida. Te amé como nadie nunca te amará. Creerás que soy una cobarde, pero no veo otra solución. Te deseo la mejor de las suertes, y, por favor, no llores más, que el amor te de la alegría que te lleve a la gran felicidad. Lo siento, tengo que decirte adiós. Que sepas que siempre estarás en mi corazón.

Despedida en la noche

El rojizo atardecer es preludio de lo que aún está por suceder. Lágrimas de dolor descienden por mis mejillas, y en las ya alargadas sombras de mi tenuemente iluminada habitación van a morir. Me giro y recorro tristemente lo que al amanecer había sido mi casa, y que la noche, al caer, convertiría en mi tumba. Cojo un cuaderno cualquiera, arranco una hoja, y escribo una última carta, en la que regalo mi esperanza a la única persona que ,quizás de verdad, quiso a este alma sin dueño, perteneciente a un corazón sincero, que lo único que en su muerte anhelará será la paz que solo un amor como el tuyo le pudo proporcionar. Al terminar el pequeño pero emotivo escrito, en el que todo mi amor pude dejar, sello el final con un beso que ahí grabado quedará, quizás, para toda la eternidad. Cierro fuertemente los ojos pues, antes de empezar lo que haría a mi vida acabar, quisiera que lo último que pudiera imaginar fuera tu dulce sonrisa para así poder ir en paz. ...

Confusión, caos, muerte

Perdida en la oscuridad, buscando a tientas una luz que no existe. Mirando a mi alrededor sin ver nada. Vislumbro en la penumbra el frío sol de la noche y la tibia luna del día. Todo es un caos. Las heridas ya no cierran, los poemas no riman, las canciones no suenan, y no hay vida, sino muerte. ¿Qué está pasando? El barco de la esperanza se hundió tiempo atrás, y con él mi alma sedienta de paz. Todos oyen, pero no escuchan, las melancólicas súplicas de esta agonizante voz que intenta alzarse entre los moribundos latidos de este mortecino corazón. ¿Es que de nada sirvió mi llanto? Miles de lágrimas de cristal caen lentamente al mar, y ,deslizándose por las olas, intentan encontrar el camino que las llevará al centro de este gigantesco universo. A ese lugar escondido donde se que estás tú esperándome tal y como me prometiste antes de tu triste marcha. Mientras miro expectante como mi mundo se derrumba, estando yo dentro. Y ahora espero, anhelante, a...

Adiós, mi amor

Hoy te voy a decir algo que seguro te va a sorprender, escúchame atentamente, pues solo te lo diré una vez. Tú para mí siempre fuiste alguien que mucho amé, pero, que sin querer, mucho odié también. Yo por ti llegaba al mismísimo fin del mundo, sin importarme, siquiera, lo que me pudiera suceder. Pero he abierto los ojos, me he plantado delante de un espejo, he mirado fijamente mi reflejo y he visto que mi dulce carita ya no sonreía, y que mi alma, a través de mis ojos, decía: ¿Era esto lo que tú querías? Creo que ya es hora de que empiece a pensar en mí; de darme cuenta de que ya no soy feliz; de que estoy harta de tanto sufrir. Adiós, cariño, pues quiero seguir mi vida sin ti. Te regalo toda mi suerte, yo ya no la necesito, y alegremente te digo que hoy voy a empezar a vivir. ¿Por qué te explico ahora esto? Porque por fin he visto que todo lo que h...