Ha sido un día perfecto. No cambiaría nada, ni un solo minuto. Cuando sentí tu mano por primera vez sobre la mía, se me paró el corazón por un segundo. Y cuando te acercaste a mí para darme el primer beso, lo que se detuvo fue el tiempo. Cierro los ojos y te veo. Es tan real que es como si siguieses aquí, como si pudiera tocarte aún. Es un sueño del que no me quiero despertar. No sé cuánto durará. No sé siquiera cuándo nos volveremos a encontrar. Pero sí sé que voy a disfrutar cada momento con aquella ilusión que tenía años atrás y que pensaba que ya no existía. Gracias por este atardecer que quedará para siempre grabado en mi memoria.