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Mostrando entradas de octubre, 2012

Uno de esos días...

Hoy es uno de esos días en los que te levantas cansada, sin ganas de nada, con los ojos apagados y una tenue sonrisa.      Encima el cielo está nublado y empieza a chispear... ¡Empezamos bien la mañana!      Hoy es uno de esos días en los que todo me es indiferente: la gente caminando, los coches pasando, las clases aburridas e interminables, el vaivén de los estudiantes por los pasillos de la universidad...      Hoy mi cuerpo me pide reposo y la cabeza, silencio. Pero en una facultad como esta, el silencio es más bien un bien escaso, casi una ilusión. Las risas estridentes, las conversaciones insulsas de la gente, los profesores dictando de carrerilla o haciendo preguntas que sólo responden los de siempre: los que prestan atención. Etcétera, etcétera, etcétera. Todo esto hace que no haya un silencio real.      Hoy es uno de esos días en los que saldría corriendo de esta aburridísima clase para refugiarme en alguno de los p...

Sube y baja

"La vida es como una montaña rusa: sube, baja, sube y vuelve a bajar... Pero tú eliges por donde la quieres acabar; si por lo mas bajo o por lo más alto."

Seamos nosotros

Vendería mi alma al mismísimo diablo por contemplar tu mirada sosteniendo la mía, ambas rebosantes de un cariño y una dulzura inigualables en el universo. Congelaría una lágrima para alargar eternamente un beso tuyo y perderme en la suavidad de esos labios que me aceleran la respiración. Regalaría hasta el último ápice de mi cordura por poder acariciar cada milímetro de tu piel, disfrutando cada segundo como si fuesen en realidad una eternidad. Te haría dueño y señor de mis placeres más ocultos... Pero, ¿sabes? ya lo eres desde hace mucho. A través de la inmensidad de tu amor, por medio del tesoro que es tu cuerpo, has tomado mi alma de la mano y le has enseñado la cara oculta de la luna. ¡Qué daría yo por parar el tiempo en este momento! ¡Qué daría yo por poder susurrarte al oído que cada atardecer me hicieses tuya! Mi corazón te lo volvería a regalar para que me tomases con tu vigorosidad masculina una y otra y otra vez, pero ya te lo regalé aquél día en el que tu boca...

Una nota de amor

Apenas te conozco y ya has conseguido que cada latido de mi corazón diga tu nombre... No se cómo lo has hecho, pero ahora mi alma solo quiere ir cada noche a tu casa, sentarse a los pies de tu cama y velar por ti. A pesar de estar tan lejos, el cariño que siento hacia ti es capaz de llegar donde quiera que estés. y el viento trae consigo tu dulce aroma… Si pudiera decirte lo que siento lo haría, pero no soy libre, y estas cadenas que llevo sobre mis hombros cada vez cuestan más de arrastrar… Aun así no desistiré, y continuaré amándote en silencio desde la oscura celda de mi soledad…