Y apareciste frente a mí, sonriendo. En tus ojos, el universo. Nuestras manos entrelazadas en promesas silenciosas llenas de cariño. Tu mirada, mi mirada, ambas fijas la una en la otra, deslizando pensamientos cálidos como los rayos de sol en invierno. El tiempo se ha detenido para nosotros en ese momento perfecto. Solo que no es real. Empiezas a desvanecerte cual espejismo en el desierto, mientras que mi corazón se va rompiendo en miles de minúsculos pedacitos. Algunos caen al suelo, otros se van contigo para siempre. En tus labios un último beso y un te quiero. En los míos, un desesperado "no te vayas". Pero tu imagen desaparece inundando mis ojos de lágrimas. Tan solo unas últimas palabras salen de mi boca en forma de susurro: "yo también te quiero, ahora y siempre". Este es el final de "Nuestra historia de dos". Una historia irrepetible y que siempre guardaré en mi mente y en mi corazón. Gracias por los buenos momentos y por todo el amor y cariño qu...