Uno de esos días...
Hoy es uno de esos días en los que te levantas cansada, sin ganas de nada, con los ojos apagados y una tenue sonrisa.
Encima el cielo está nublado y empieza a chispear... ¡Empezamos bien la mañana!
Hoy es uno de esos días en los que todo me es indiferente: la gente caminando, los coches pasando, las clases aburridas e interminables, el vaivén de los estudiantes por los pasillos de la universidad...
Hoy mi cuerpo me pide reposo y la cabeza, silencio. Pero en una facultad como esta, el silencio es más bien un bien escaso, casi una ilusión. Las risas estridentes, las conversaciones insulsas de la gente, los profesores dictando de carrerilla o haciendo preguntas que sólo responden los de siempre: los que prestan atención. Etcétera, etcétera, etcétera. Todo esto hace que no haya un silencio real.
Hoy es uno de esos días en los que saldría corriendo de esta aburridísima clase para refugiarme en alguno de los pocos rincones que hay en este edificio que puedo considerar una especie de "remanso de paz". Me ocultaría del mundo y de la gente indeseable, me pondría los auriculares y escucharía música lenta, melódica, de notas tristes, y escribiría o leería alguna cosa.
Hoy es uno de esos días en los que me gustaría disfrutar de la soledad tranquilamente, sin molestias externas, sin interrupción alguna. Perderme entre las líneas de este ajado cuaderno y deleitarme con el rasgar de la punta de este boli en el papel.
Simple y llanamente.
Hoy es uno de esos días en los que mi mente navega errante por un mar de pensamientos efímeros e ininteligibles. Lo único reconocible que se cuela en esa sucesión de imágenes, sonidos y palabras, eres tú. Como siempre, mi elemento constante, probablemente el único que he tenido en toda mi vida y que aún sigo manteniendo.
Hoy es uno de esos días en los que me gustaría que te quedases conmigo en algo más que mi pensamiento, en algo más que mis sueños y recuerdos...
Hoy es, simplemente uno de ESOS días.
Encima el cielo está nublado y empieza a chispear... ¡Empezamos bien la mañana!
Hoy es uno de esos días en los que todo me es indiferente: la gente caminando, los coches pasando, las clases aburridas e interminables, el vaivén de los estudiantes por los pasillos de la universidad...
Hoy mi cuerpo me pide reposo y la cabeza, silencio. Pero en una facultad como esta, el silencio es más bien un bien escaso, casi una ilusión. Las risas estridentes, las conversaciones insulsas de la gente, los profesores dictando de carrerilla o haciendo preguntas que sólo responden los de siempre: los que prestan atención. Etcétera, etcétera, etcétera. Todo esto hace que no haya un silencio real.
Hoy es uno de esos días en los que saldría corriendo de esta aburridísima clase para refugiarme en alguno de los pocos rincones que hay en este edificio que puedo considerar una especie de "remanso de paz". Me ocultaría del mundo y de la gente indeseable, me pondría los auriculares y escucharía música lenta, melódica, de notas tristes, y escribiría o leería alguna cosa.
Hoy es uno de esos días en los que me gustaría disfrutar de la soledad tranquilamente, sin molestias externas, sin interrupción alguna. Perderme entre las líneas de este ajado cuaderno y deleitarme con el rasgar de la punta de este boli en el papel.
Simple y llanamente.
Hoy es uno de esos días en los que mi mente navega errante por un mar de pensamientos efímeros e ininteligibles. Lo único reconocible que se cuela en esa sucesión de imágenes, sonidos y palabras, eres tú. Como siempre, mi elemento constante, probablemente el único que he tenido en toda mi vida y que aún sigo manteniendo.
Hoy es uno de esos días en los que me gustaría que te quedases conmigo en algo más que mi pensamiento, en algo más que mis sueños y recuerdos...
Hoy es, simplemente uno de ESOS días.
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