En el extremo del hilo rojo
Ojalá pudiera olvidarlo todo. Olvidar que existes, que nos conocimos una cálida tarde de verano por una de esas casualidades de la vida, y que el destino hizo que nos volviésemos a encontrar tiempo después... Ojalá pudiera olvidarte. Ojalá pudiera borrar todos tus besos, todas tus caricias, todas tus palabras, dulces o amargas. Ojalá pudiese borrarte... Borrar los días, los meses, las tardes, los amaneceres, las noches de pasión desenfrenada y las de calma y paz absoluta. Ojalá... Porque así todo sería más fácil, todo sería menos frío. El dolor del adiós es la peor de las condenas, pues te mantiene vivo y muerto a la vez: muerto sin poder morir; vivo sin poder vivir... Si no existieses, no había recuerdos; sin recuerdos, no habría dolor y tampoco existiría un adiós... Pero no puedo olvidarte. No puedo olvidar nada, solo añorarte y desear que algún día me digas que me echas de menos, que me necesitas, que por favor vuelva... Pero eso no pasará, ambos lo sabemos. Estás ciego y no quieres ver lo que es más allá de lo racional en este mundo, perdiéndote así todo lo más bello, pues lo más bello no suele ir de la mano de la lógica y el raciocinio. Ni siquiera de la mano del tiempo, esa cosa efímera que tanto te importa. Dices ver, pero la realidad es que no puedes ver nada. Yo veo ese hilo rojo del que hablan las leyendas. Lo veo en mi dedo, y lo veo en el tuyo. Mi extremo en el tuyo, y en el tuyo; el mío. He visto cómo se hacía fuerte y he visto cómo se ha deshilachado casi por completo, pero aún sigue ahí porque jamás se romperá. Y por eso quisiera olvidarlo todo... Porque la ignorancia hace feliz al desdichado, y preferiría no haber visto ese hilo. Preferiría no haberte conocido... Haber ido directamente al supermercado sin haberme parado esos instantes que me permitieron cruzarme contigo la primera vez... Y no haberme sentado a tu lado la segunda... y la tercera, la cuarta, la quinta... hasta la última vez. Ahora ese asiento está vacío. Te esfumaste como la niebla en una mañana de otoño... Y te extraño desde entonces... Te extrañé ayer, te extraño hoy y te extrañaré mañana... Ojalá pudiera borrarlo todo y olvidar que viniste, para así no tener que recordar que te fuiste...
Y a la vez... Ojalá nunca olvide nada...
Y a la vez... Ojalá nunca olvide nada...
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