Carta a alguien que nunca existió
Nunca exististe... pero te amé como creo que no volveré a amar a nadie... pero tan solo eres un fantasma, un falso recuerdo... Jamás exististe... No sabes cuánto lo lamento, porque te hubiese dado todo, incluso el mundo si me lo hubieses pedido. Pero no existes, ni lo hiciste jamás. Sólo estoy yo y mis canciones, nuestras canciones. He de confesar que, aunque nunca estuviste aquí, te echaré de menos. Mi corazón ya te echa de menos y mis sueños están vacíos desde que te desvaneciste. Siento tanto que no estés... Siento tanto que nunca existieses... A pesar de ello, me duele tu ausencia. No puedo dejar de pensar que algún día aparecerás por esa puerta... pero es imposible porque no existes. No eres más que un antiguo sueño, una ilusión... Nunca leerás esto, ya que no existes... Ojalá existieses, ojalá... La desesperación me inunda desde que todo se rompió, desde que la ilusión fue descubierta en su verdader...