Deseos reprimidos
Y ahí está,
llorando sola en una esquina
mientras mira su reflejo
en el espejo de su habitación.
Observa atentamente su rostro,
los rasgos de su cara,
fina, dulce, delicada.
Pero sólo algo es diferente
esta noche en su retrato;
ve maravillada ese velo
hecho de seda de suave color morado,
que cubría su largo y rizado pelo.
¡Oh, qué linda se ve!
¡Hasta el espejo se había
enamorado de su belleza!
Se acerca lentamente
y acaricia el cristal frío,
y entonces y sólo entonces
dos lágrimas de dolor,
de amarga represión,
caen de sus brillantes ojos.
“Jamás podré ser lo que quiero
y sentir que no soy una mentira”
Murmura la muchacha desolada.
Se quita el velo precioso despacio,
al mismo tiempo que se le partía
el grande, pero frágil corazón,
y llora su pena
en la más profunda desgracia…
Dedico este poema a mi hermana Asma, pues siempre es ella la que me guía por el buen camino y se desvive por mí… Ana Bahebek Sister! ¡Te mereces el mundo y más!
llorando sola en una esquina
mientras mira su reflejo
en el espejo de su habitación.
Observa atentamente su rostro,
los rasgos de su cara,
fina, dulce, delicada.
Pero sólo algo es diferente
esta noche en su retrato;
ve maravillada ese velo
hecho de seda de suave color morado,
que cubría su largo y rizado pelo.
¡Oh, qué linda se ve!
¡Hasta el espejo se había
enamorado de su belleza!
Se acerca lentamente
y acaricia el cristal frío,
y entonces y sólo entonces
dos lágrimas de dolor,
de amarga represión,
caen de sus brillantes ojos.
“Jamás podré ser lo que quiero
y sentir que no soy una mentira”
Murmura la muchacha desolada.
Se quita el velo precioso despacio,
al mismo tiempo que se le partía
el grande, pero frágil corazón,
y llora su pena
en la más profunda desgracia…
Dedico este poema a mi hermana Asma, pues siempre es ella la que me guía por el buen camino y se desvive por mí… Ana Bahebek Sister! ¡Te mereces el mundo y más!
Comentarios
Publicar un comentario