A menudo
A menudo, me siento como si fuese un programa que funciona en segundo plano al que sólo hay que hacerle caso una vez a la semana para que funcione relativamente bien y ya no hay que prestarle más
atención.
A menudo, quisiera hablar contigo de tantas cosas, y no puedo porque suele haber una pantalla que capta siempre tu mirada y que requiere siempre tu concentración.
A menudo, me gustaría darme por vencida y marcharme porque a menudo me siento desubicada.
A menudo, siento que sólo te acercas cuando te interesa hacer "cosas de adultos", y luego te alejas y vuelves de nuevo a tu fría pantalla.
A menudo, me gustaría preguntarte que qué ha pasado con el chico que me llamaba "princesa" antes de dormir por las noches y me despertaba con besitos por las mañanas; el chico con el que me pasaba horas al tlf riendo y charlando de cualquier cosa; aquel chico tímido y dulce que parecía alegre y tranquilo y que ahora parece enfadado y nervioso.
A menudo, quisiera saber si estoy haciendo algo mal para que prefieras jugar todo el tiempo a pasar una velada sin móviles ni ordenadores entre ambos.
Es en noches como esta, cuando me doy cuenta de que nuestros días se resumen a cruzar un par de palabras (y alguna que otra contestación fuera de tono) me pregunto si en realidad me quieres a tu lado o si sólo estás por estar. Si sólo estamos por estar...
atención.
A menudo, quisiera hablar contigo de tantas cosas, y no puedo porque suele haber una pantalla que capta siempre tu mirada y que requiere siempre tu concentración.
A menudo, me gustaría darme por vencida y marcharme porque a menudo me siento desubicada.
A menudo, siento que sólo te acercas cuando te interesa hacer "cosas de adultos", y luego te alejas y vuelves de nuevo a tu fría pantalla.
A menudo, me gustaría preguntarte que qué ha pasado con el chico que me llamaba "princesa" antes de dormir por las noches y me despertaba con besitos por las mañanas; el chico con el que me pasaba horas al tlf riendo y charlando de cualquier cosa; aquel chico tímido y dulce que parecía alegre y tranquilo y que ahora parece enfadado y nervioso.
A menudo, quisiera saber si estoy haciendo algo mal para que prefieras jugar todo el tiempo a pasar una velada sin móviles ni ordenadores entre ambos.
Es en noches como esta, cuando me doy cuenta de que nuestros días se resumen a cruzar un par de palabras (y alguna que otra contestación fuera de tono) me pregunto si en realidad me quieres a tu lado o si sólo estás por estar. Si sólo estamos por estar...
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