"Wait": aquella tarde mágica
Hace ya casi un año de aquella tarde mágica...
El cielo era gris, y el día muy frío. Me recogiste en coche para ir a tu casa en aquel bonito pueblo de la vega granaína. Llegaste justo a tiempo para rescatarme de la lluvia que apenas acababa de empezar a caer. La música que te gustaba sonaba en tu radio. Me recibiste con un cálido beso y esa mirada dulce que hacia que me derritiese por dentro, y emprendimos el camino, sin prisa. Iba cambiando el paisaje que se veía a través de las ventanillas: los pisos altos de la capital dieron paso a la sobriedad de la autovía, y luego a una carretera donde empezaba a abundar el campo sobre la urbe. Me cogiste la mano y se me escapó una sonrisa. Y a ti otra. Y cuando pensaba que la escena no podia ser más perfecta, empezó a nevar. Mis ojos se iluminaron. "¡Mira¡ ¡Está nevando!" dije con la ilusión de una niña pequeña. Mis ojos se quedaron hipnotizados, embelesados ante la belleza de los copos cayendo desde el cielo.
Llegamos a tu casa y metimos el coche al garaje. Me bajé rápido del auto y me planté en la puerta metálica del garaje. Los copos caían y caían y yo intentaba vislumbrar desde cuán alto lo hacían; pero no lo conseguía. De repente, sentí tus brazos rodeándome desde atrás y tus labios besaron suavemente mi cuello. "Vamos dentro, que te vas a resfriar." me dijiste. Asentí y me encaminé hacia el sofá que tenías en frente de la chimenea mientras tú cerrabas bien la puerta. Me senté delante a disfrutar del calorcito mientras tú avivabas el fuego. ¿Recuerdas lo mal que se me daba hacerlo a mí? ¡Siempre se me moría! Pero llegabas tú y con dos toques le devolvías la vida...
Pusiste música y te sentaste a mi lado. Charlamos animosamente hasta que acabamos abrazados y cogidos de la mano. Y entonces pasó. Se hizo el silencio entre los dos. Sólo se oía el crepitar del fuego y aquella hermosa canción...
("Send your dreams where nobody hides...")
Me miraste a los ojos y desnudaste mi alma...
("Give your tears to the tide...")
... Y por un momento me sentí el ser más vulnerable de la tierra...
("No time...")
... Y como si me hubieses leído el pensamiento...
("No time...")
... apretaste mi mano para hacerme entender que todo estaba bien...
("There's no end, there is no goodbye...")
... que estaba a salvo... contigo.
("Disappear with the night...")
Y entonces perdí todo el miedo que podía tener...
("No time...")
Acerqué mis labios a los tuyos hasta que apenas quedaba un milímetro entre ambos...
("No time...")
... y nos acabamos fundiendo en un beso...
("No time...")
... El beso más bonito que jamás haya existido...
("No time...)
... Un beso de esos que son capaces de parar el tiempo...
("No time...")
... Un beso que guardaré para siempre como mi tesoro más preciado.
Gracias por aquel momento.
El cielo era gris, y el día muy frío. Me recogiste en coche para ir a tu casa en aquel bonito pueblo de la vega granaína. Llegaste justo a tiempo para rescatarme de la lluvia que apenas acababa de empezar a caer. La música que te gustaba sonaba en tu radio. Me recibiste con un cálido beso y esa mirada dulce que hacia que me derritiese por dentro, y emprendimos el camino, sin prisa. Iba cambiando el paisaje que se veía a través de las ventanillas: los pisos altos de la capital dieron paso a la sobriedad de la autovía, y luego a una carretera donde empezaba a abundar el campo sobre la urbe. Me cogiste la mano y se me escapó una sonrisa. Y a ti otra. Y cuando pensaba que la escena no podia ser más perfecta, empezó a nevar. Mis ojos se iluminaron. "¡Mira¡ ¡Está nevando!" dije con la ilusión de una niña pequeña. Mis ojos se quedaron hipnotizados, embelesados ante la belleza de los copos cayendo desde el cielo.
Llegamos a tu casa y metimos el coche al garaje. Me bajé rápido del auto y me planté en la puerta metálica del garaje. Los copos caían y caían y yo intentaba vislumbrar desde cuán alto lo hacían; pero no lo conseguía. De repente, sentí tus brazos rodeándome desde atrás y tus labios besaron suavemente mi cuello. "Vamos dentro, que te vas a resfriar." me dijiste. Asentí y me encaminé hacia el sofá que tenías en frente de la chimenea mientras tú cerrabas bien la puerta. Me senté delante a disfrutar del calorcito mientras tú avivabas el fuego. ¿Recuerdas lo mal que se me daba hacerlo a mí? ¡Siempre se me moría! Pero llegabas tú y con dos toques le devolvías la vida...
Pusiste música y te sentaste a mi lado. Charlamos animosamente hasta que acabamos abrazados y cogidos de la mano. Y entonces pasó. Se hizo el silencio entre los dos. Sólo se oía el crepitar del fuego y aquella hermosa canción...
("Send your dreams where nobody hides...")
Me miraste a los ojos y desnudaste mi alma...
("Give your tears to the tide...")
... Y por un momento me sentí el ser más vulnerable de la tierra...
("No time...")
... Y como si me hubieses leído el pensamiento...
("No time...")
... apretaste mi mano para hacerme entender que todo estaba bien...
("There's no end, there is no goodbye...")
... que estaba a salvo... contigo.
("Disappear with the night...")
Y entonces perdí todo el miedo que podía tener...
("No time...")
Acerqué mis labios a los tuyos hasta que apenas quedaba un milímetro entre ambos...
("No time...")
... y nos acabamos fundiendo en un beso...
("No time...")
... El beso más bonito que jamás haya existido...
("No time...)
... Un beso de esos que son capaces de parar el tiempo...
("No time...")
... Un beso que guardaré para siempre como mi tesoro más preciado.
Gracias por aquel momento.
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