Finlandia: Tampere from the inside

Las casas y los pisos son en general muy modernos: de planta rectangular, paredes en tonos más bien neutros con ventanas, puertas y elementos decorativos en colores muy vivos para contrastar. Todos los balcones estaban aislados con cristal para mantener el interior de las casas caliente. También hay muchos edificios con un tipo de balcón llamado "balcón francés" y que yo no conocía antes de llegar a Finlandia. Es un tipo de balcón muy pequeño con una puerta en el que no hay espacio casi para salir una persona.

Por dentro no puedo opinar demasiado, puesto que solo he estado en un piso. Si acaso, hay dos cosas que me llamaron mucho la atención y ambas están relacionadas con la misma estancia: el cuarto de baño.

La primera es que en donde yo me quedaba, no había ni bañera ni plato de ducha. Sí, habéis leído bien. Pero sí había ducha, claro. El truco está en que el suelo estaba recubierto de un material antideslizante y estéticamente agradable sobre el que uno se puede duchar sin problema. Por supuesto, hay un desagüe en el suelo por el que se va el agua, y la que queda de quita con un limpiacristales como el que se usa para las ventanas. Y voilá: ya tienes baño limpio y cuerpo limpio.

La segunda cosa que me llamó la atención fue una especie de ducha pequeña extraña al lado del váter. Al no haber bidé, me imaginé para qué era, pero por si acaso lo pregunté. Efectivamente, es exactamente para lo mismo que se usa un bidé, solo que esto ocupaba muchísimo menos espacio. Su mecanismo es sencillo: enciendes el grifo del lavabo, le das al al botón de la miniducha esa y el agua del lavabo pasa a salir por la miniducha. Esto se encuentra en todos los baños, públicos y privados. Es curioso, pero muy útil.

Un apunte más sobre los baños, en este caso los públicos: para secarse las manos no hay papel normal, sino que hay una especie de rollo que no es de papel, sino de un tejido similar. Estiras, te secas las manos y la parte mojada de enrolla en otro rollo. Cuando no queda rollo limpio, éste se lleva a lavar y cuando está limpio se vuelve a colocar, ahorrando así muchísimos residuos y también costes. No sé si será así en todas partes, pero al menos a los sitios a los que he ido he visto este sistema.

Otra cosa curiosa es que en muchos edificios hay sauna comunitaria donde los vecinos pueden ir a echar el rato. En donde yo me quedaba había varias, ya que era un edificio donde vivían muchos estudiantes. Hay una lista donde puedes apuntarte y reservar la sauna durante un rato para ti solo o tus amigos. Está muy bien pensado, la verdad. Por lo que se ve, muchos estudiantes lo que hacen es reservar la sauna y bajar con sus colegas y unas cervecitas. También hay gente que tiene su propia sauna en casa, claro. La sauna es una parte muy importante de la vida finesa.


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