La no excursión a Bolonia
Hoy he visto de casualidad en Facebook una foto de Bolonia, Cádiz. Me ha recordado un episodio que a día de hoy aún me duele. Estaba en el instituto. No recuerdo el curso, pero creo que era 2º de la ESO. Estaba muy contenta porque íbamos a ir a Bolonia de excursión. Me apetecía ir a ver las ruinas romanas. Había que ir vestido de romano y yo pensaba cómo iba a presumir de traje con mis amigos, ya que me mi madre era (y es) modista y sus disfraces siempre han sido preciosos. Mi primera decepción me llegó cuando mis dos únicos amigos de clase me dijeron que no iban a ir. No entendía por qué no querían, ¡si iba a ser genial! Aún así decidí no echarme atrás y le pedí a mi madre que empezase a coser el disfraz de romana. Yo la ayudaba a ratos a elegir decoraciones para el traje y durante varias tardes nos dedicamos a hacer pruebas de vestuario: ahora hay que cortar por aquí, hay que meterle de aquí, vamos a colgar estas piedritas en el hombro, estas sandalias le van divinas al vestido.....