Hoy es uno de esos días en los que te levantas cansada, sin ganas de nada, con los ojos apagados y una tenue sonrisa. Encima el cielo está nublado y empieza a chispear... ¡Empezamos bien la mañana! Hoy es uno de esos días en los que todo me es indiferente: la gente caminando, los coches pasando, las clases aburridas e interminables, el vaivén de los estudiantes por los pasillos de la universidad... Hoy mi cuerpo me pide reposo y la cabeza, silencio. Pero en una facultad como esta, el silencio es más bien un bien escaso, casi una ilusión. Las risas estridentes, las conversaciones insulsas de la gente, los profesores dictando de carrerilla o haciendo preguntas que sólo responden los de siempre: los que prestan atención. Etcétera, etcétera, etcétera. Todo esto hace que no haya un silencio real. Hoy es uno de esos días en los que saldría corriendo de esta aburridísima clase para refugiarme en alguno de los p...