Adiós
Adiós... Me he ido. He desaparecido de la faz de la tierra, y cuando te hayas dado cuenta, probablemente sea demasiado tarde para encontrarme... Pues el vacío que siento en mi interior es demasiado grande, y me ha consumido tanto en la agonía de la tristeza, que he tenido que salir huyendo para intentar salvarme...
Tu indiferencia constante, mezcladas con mis lágrimas silenciosas, han hecho que las páginas del cuento de hadas hayan salido ardiendo y que de ellas solamente quedasen cenizas negras... Y las cenizas, bien es sabido que se echan al mar...
No tengo mucho que decirte, pues ya te lo dije todo en su momento. Si prestaste o no atención a mis súplicas, eso ya no me concierne, y me es tan desconocido como el destino que me aguarda. Sólo quisiera pedirte perdón si alguna vez te he hecho daño. No era mi intención, nunca lo fue, ya lo sabes.
Y quisiera decirte una vez más algo que te repetí cada día, hasta hoy, y es que te amo, y que lo único que quise estando contigo fue hacerte feliz... Nada más.
Un beso triste y una rosa de pétalos marchitos te dejo aquí con esta carta que no sé si alguna vez leerás, pero que es testigo de mi amor por ti, y de la pena que me produce esta marcha.
Atte:
Tu princesita desterrada.
Comentarios
Publicar un comentario