Deseos reprimidos
Y ahí está, llorando sola en una esquina mientras mira su reflejo en el espejo de su habitación. Observa atentamente su rostro, los rasgos de su cara, fina, dulce, delicada. Pero sólo algo es diferente esta noche en su retrato; ve maravillada ese velo hecho de seda de suave color morado, que cubría su largo y rizado pelo. ¡Oh, qué linda se ve! ¡Hasta el espejo se había enamorado de su belleza! Se acerca lentamente y acaricia el cristal frío, y entonces y sólo entonces dos lágrimas de dolor, de amarga represión, caen de sus brillantes ojos. “Jamás podré ser lo que quiero y sentir que no soy una mentira” Murmura la muchacha desolada. Se quita el velo precioso despacio, al mismo tiempo que se le partía el grande, pero frágil corazón, y llora su pena en la más profunda desgracia… Dedico este poema a mi hermana Asma, pues siempre es ella la que me guía por el buen camino y se desvive por mí… Ana Bahebek Sister! ¡Te mereces el mundo y más!