Una noche más...
Una noche más me encuentro
tumbada en esta cama fría, delirando poemas sin sentido en medio de la penumbra
invernal. Mis manos apenas responden a las órdenes que mi cerebro perturbado
manda incesantemente y mi corazón cansado de tanta hipocresía emite unos
últimos latidos que retumban en el silencio de la nostalgia. No me queda nada
más aquí. Todo lo que tenía se perdió en el camino de la vida. Sólo me queda
esperar a que amanezca, y quizás entonces pueda de verdad descansar tranquila.
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